sábado 19 de septiembre de 2009

BDSM


Vienes en lo negro
y tu cuerpo blanco
se posa como un ser alado
sin alas doblegado,
arrodillado
a mis pies
suplicando el dolor
que traerá el placer
entre las cenizas
de todo lo que antes fue,
ahora miras
y ves arder.

Entre las cadenas
que arrastras
y que atas
a las sábanas de mi cama
susurrando como susurran
las serpientes
cuando cambian
la piel
entre el dolor
y el placer
en este juego que torna real
lo irreal de lo que das.

El viento se apaga
la televisión blasfema
mientras a cuatro patas
hacia mí te arrastras,
las letras se olvidan,
se mojan
y se ahogan
en tu saliva
cuando mi boca te manda
y tu boca se acerca
húmeda y abierta.






2 comentarios:

Gabriela dijo...

Ciertamente un placer tus palabras...tan cargadas, tan sensorial! El objeto de tu deseo...esclava de tu dolor

Anónimo dijo...

Me enamora una corza ligera,
en el mundo no hay nada tan lindo y hermoso;
con mis dientes y zarpas de fiera
destrozara su cuerpo sabroso.
Destrozara su cuerpo.

Y volviera mi afán a mi amada,
y volviera mordiendo su carne blanquísima.
Saciando mi sed en su sangre por mi derramada,
para aullar luego solo en la noche tristísimo.
Para aullar luego solo.

Una liebre bastara a mi anhelo;
dulce sabe su carne en la noche callada.
¡Ay! ¿Por qué me abandona en letal desconsuelo
de la vida, la parte más noble y más pura?
De la vida, la parte más noble.

Vetas grises adquiere mi rabo peludo;
voy perdiendo la vista y me atacan las fiebres;
hace tiempo que estoy sin hogar y viudo,
que troto y que sueño con corzas y liebres

que mi triste destino me espanta
Oigo al aire soplar en la noche de invierno,
hundo en nieve mi ardiente garganta,
y así voy llevando mi mísera alma al infierno.


(ya sabes kien)